Baquia. Internet es otra cosa

Baquia. Internet es otra cosa

Casi todo el mundo empieza a tener en cuenta a Internet y el efecto viral que es capaz de generar cuando diseña una campaña publicitaria. Pero, ¿está al alcance de cualquiera crear una campaña verdaderamente exitosa? Continue reading Sigue leyendo

Desde la archifamosa campaña “Yo amo a Laura” muchas son las empresas que desean protagonizar una fantástica “estrategia” de viralidad focalizada en YouTube… Y es que, ya no hay campaña sin Internet.

El pasado mes de mayo, en una entrevista realizada por La Vanguardia al Director General de la Asociación de Editores y Diarios Españoles ( A E D E ), Ignacio María Benito, con motivo de las IV Jornadas sobre Prensa y Nuevas Tecnologías, a? rmaba que “la facturación publicitaria a través de Internet crece mucho más deprisa que en el resto de medios de comunicación, y probablemente se intensi? que mucho más rápido a medio plazo”.

De acuerdo con los datos de la Consultora Price Waterhouse, que utilizó Benito para su intervención, la inversión publicitaria a través de Internet creció un 1,9% en 2003 respecto al año anterior, un 30,3% en 2004, un 71,7% en 2005 y un 91,3% en 2006.

“Los “animales de Internet” son los que tienen la sensibilidad que el medio requiere, y nos demuestran que, por encima de pautas y formulas, Internet es otra cosa.

Ahora bien, aún con datos de esa magnitud en la mano, de ahí a conseguir la campaña de los huevos de oro media un buen trecho. Más que distancia lo que hay es ¿”sensibilidad”? Coincidiendo en el tiempo con la publicación de esta entrevista, Enrique Dans escribía sobre la vuelta a Yahoo! de Jerry Yang para sustituir a Terry Semel y, entre otras muchas interesantes cosas, al referirse a Jerry lo de? nió como un auténtico “animal de Internet”.

Esos, los “animales de Internet”, son los que tienen la sensibilidad que el medio requiere, nos subyugan subyugan y muestran que, por encima de pautas y formulas, Internet es otra cosa. ¿Un ejemplo? La sorpresiva campaña Blendtec que fue hábilmente descrita por elpais.com en su artículo titulado “La trituradora de YouTube”: Blendtec es una marca norteamericana de licuadoras, que con un gasto de apenas 50 dólares produjo recientemente una serie rudimentaria de vídeos para ser colgada en YouTube. El interés de los internautas ha sido tal que, en un par de meses, ha pasado a ser una máquina de ganar dinero. Un ejemplo de marketing viral que ha transformado a Tom Dickson, presidente de Blendtec y protagonista de los vídeos, en una celebridad en el mundo de los negocios y una estrella televisiva. Todo comienza con unas ?lmaciones tituladas “Will it blend?” (¿Se triturará?), en las que una licuadora de dicha empresa logra despedazar todo tipo de objetos, entre ellos un reproductor digital iPod. En sus primeras semanas en la Red, la serie escala a los puestos de cabeza de YouTube, donde es vista por un millón de internautas. A la vista del éxito, Blendtec empieza a desmenuzar de todo: pelotas de golf, bombillas, móviles, una vieja colección de casetes y, cómo no, más iPods. Todo ello para demostrar la ?abilidad de sus aparatos.

Los visitantes no sólo van en aumento, sino que siguen el juego y empiezan a enviar a YouTube sus propios vídeos, en los que tras adquirir una batidora Blendtec se desafían por ver quién tritura el objeto más insólito o, simplemente, aquello que más odian. Lo llaman “extreme blending”, algo así como “triturar extremo”. Al jefe de la empresa se lo llevan a un programa estrella de la cadena NBC y, en el colmo del aprovechamiento del éxito, los restos del primer iPod triturado triturado se subastan en el portal eBay y alcanzan cifras insospechadas.

La sucesión de acontecimientos, bien enlazados sin duda, que ha dado lugar a la campaña Blendtec es el re?ejo de la magia de Internet.

Claro queda que en la campaña han con?uido, casi por casualidad, una parte del zoo con mayor sensibilidad internauta: YouTube, iPod, eBay. ¿Será George Wright, director de marketing de Blendtec y artí?ce de la idea, un “animal de Internet”?

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